EVOLUCION DE DRACULA EN EL CINE

01

Cuando me pidieron que escribiera un artículo para el blog de la MAD FOX acerca de uno de los más increíbles personajes de terror y suspenso de la historia del cine, no tuve que pensar demasiado.

Drácula, el conde y el vampiro ya hacían parte de mi infancia y desde muy niño, este personaje despertó en mí una gran fascinación así como lo hizo, desde siempre, el séptimo arte.

Sábado, 03:00 pm. El día está nublado pero no llueve, la naturaleza fría me excita y me transporta a los Cárpatos. Veo a lo lejos un caballo con su jinete, sé que se acerca y mientras corre, un leve “tilt up” descubre, entre pinos y neblina, el castillo del conde…

En el momento que escribo este artículo, me acompaña una taza de café y al fondo suena STON-DANCE OF PALES (castlevania).

 “naturaleza fría y en mi memoria los Cárpatos, una taza de café y música de vampiros como cortinilla”

El origen del fascinante personaje se remonta al siglo XV  con el príncipe transilvano Vlad Dracul, quien fue apodado más adelante como Drácula. Ambos nombres hacen referencia a la orden del dragón, una organización destinada a defender el imperio de los  Turcos Otomanos y de ahí que se le conociera como “Vlad Dracul” traducido como el hijo del dragón.

En efecto se destacó por defender su reino de las invasiones turcas, sin embargo, pasó a la historia por demostrar su crueldad con sus enemigos, ganándose así el sobrenombre de Vlad Tepes (el empalador). Así, los adversarios del Príncipe de Valaquia eran ensartados vivos en afilados mástiles una vez les había torturado cortándoles pies y manos. En cuanto a si es un mito o no el hecho de que comiera rodeado por sus víctimas empaladas, solo quiero limitarme a lo siguiente: Vlad Dracul fue prisionero de guerra y allí se familiarizo con este método de tortura que utilizaría después con sus víctimas.

Mojaba el pan en la sangre de los cadáveres que sus sirvientes recogían en un cuenco

(versión de la historia enriquecida por narraciones de los monjes del siglo XV y XVI)

A partir de esos relatos, el nombre de Drácula tomó la fuerza necesaria para no ser echado al olvido generación tras generación y siglo tras siglo. Ya para el siglo XIX, los mitos y los rumores del no-muerto recobraron todo su vigor, gracias a las palabras del escritor irlandés Bram Stoker, de quien conocemos una muy acertada versión en cine por parte de Francis Ford Coppola y de quien estaremos hablando más adelante en este blog.

El relato de Stoker es básicamente una historia de amor que combina la esencia de las leyendas del personaje histórico con el folklore transilvano; con una esencia sobrenatural y una trascendencia más allá del hecho de ver un villano chupa sangre, o un príncipe empaldor. Más allá existe un misterioso y escalofriante caballero, dueño de noches eternas, del aliento de las doncellas y  de la sangre de sus víctimas, a las que el mismo bautiza como ganado.

El suelo de los Cárpatos es pisoteado por los tacones de una doncella, torpes pasos a ninguna parte… hace frio, mucho frio, el caballo se acerca, los tacones tropiezan y  el castillo sin embargo, es un espectador inmóvil de holocausto…

El cine expresionista alemán de inicios de 1921 fue el pionero en la concepción del primero de una saga vampírica, cuando el director alemán F. W. Murnau se dispuso a rodar Nosferatu, eine symphonie des Garuens (1922)

Murnau adaptó sin tapujos la obra de Bram Stoker cambiando tanto los nombres de los personajes como las locaciones:

Conde Drácula – Graf Orlok,Jonathan Harker – Thomas Hutter, Mina Harker – Ellen Hutter, Profesor Van Helsing – Profesor Bulwer, R. M. Renfield – Makler Knock y Lucy Westenra como Lucy Westrenka.

La caracterización del primer no-muerto incluía un elaborado maquillaje: cráneo rasurado, orejas puntiagudas, profundas ojeras y, como rasgo más característico, los colmillos del vampiro eran reemplazados por puntiagudos incisivos. Todo enriquecido con una fría interpretación.

A pesar de tener el honor de inaugurar la interpretación del conde rumano, la caracterización monstruosa del personaje no fue seguida en las producciones posteriores, aunque sí retomada varias décadas después en el remake realizado por Werner Herzog de Nosferatu, príncipe de la oscuridad (1979) y la adaptación televisiva de la novela de Stephen King El misterio de Salem’s Lot (Phantasma II, 1979) dirigida por Tobe Hooper.

Nueve años después en 1931, se  dio luz verde a Drácula (1931) dando la responsabilidad de dirigir la cinta a Tod Browning, director experimentado en el género y a Bela Lugosi como actor protagonista.

La responsabilidad de llevar al conde a la pantalla y de una manera no tan “abrumadora” como su predecesor alemán, fue bien encauzada; Bela Lugosi ya encaraba al  personaje en las tablas, por lo tanto su adaptación no fue difícil.

Por otra parte, esta primera versión sonora no estaba basada directamente en la obra de Bram Stoker, sino en dicha versión teatral y, por ejemplo, la imagen que el Conde  transmitió fue muy distinta de la concebida por Stoker: el pelo engominado, la tez empolvada, capa, vestido elegante, y un conde muy refinado por una parte, aunque con una híper-exageración de la actuación por otra; se nota que era la adaptación de una obra de teatro…

Drácula volvió a las pantallas en 1936 con La hija de Drácula (Dracula’s daughter, 1936). Lugosi  habia aparecido en esta secuela cuyo guión comenzaba con la muerte del conde donde era el profesor Van Helsing quien acababa con el vampiro. Pero, finalmente, La hija de Drácula comienza con ésta incinerando su cadáver. Gloria Holden fue la elegida para interpretar a la condesa Marya Zaleska, descendiente del vampiro.

Siete años despues, el género de nuevo estaba de moda gracias al vampiro. Robert Siodmak recibió el encargo de dirigir El hijo de Drácula (Son of Dracula, 1943) con Lon Chaney-hijo, quien se redimía al interpretar el último papel que fue ofrecido a su padre en la versión de Drácula de 1931. El guion no sólo confirmaba que el Conde se había consagrado como personaje, escapando definitivamente del texto de Stoker, sino que además ocultaba tras el engañoso título al original personaje transilvano. De hecho, el protagonista de la cinta era el propio Conde Drácula, no su hijo, y el único motivo que llevó a la elección del título fue el de evitar confusiones.

Con El regreso de Drácula (Return of Dracula, 1958), el famoso Conde vuelve a Hollywood, esta vez dirigido por Francis Lederer, quien retomó las raíces del personaje adaptando el texto de Stoker hacia un entorno más contemporáneo a la época, ambientando la acción en un pequeño pueblo californiano. Entre las aportaciones que Lederer introdujo se encuentran el introducir adolescentes en los papeles protagonistas, la sorprendente identidad del vampiro como un pintor checo y la aparatosa muerte final. Como curiosidad apuntar que, aunque se filmó enteramente en blanco y negro, la muerte de una de las vampiras salpica la pantalla de color rojo.

Existe en ese bosque un árbol de 70 años que ha servido de refugio para los  animales del entorno al castillo, esta noche, es la única cosa viva que protege a la doncella del encanto mortal del conde.

A contra luz y con ironía, camina un hombre entre los Cárpatos, guiado únicamente por la agitada respiración de la horrorizada damisela. Esta oscuro y hace frio, es natural de los Cárpatos…

Buscando la afluencia de público se filmó Drácula versus Frankestein (Al Adamson, 1971) en la que Zandor Vorkov interpretó al Conde menos aterrador de toda la historia del cine. Lon Chaney Jr., la estrella del terror de los años 40 y que había interpretado los dos papeles protagonistas, aparece como personaje secundario en esta terrorífica confrontación. 

Entre una y otra década, surgieron innumerables historias sobre el conde que abarcaban casi todos los puntos de vista, desde Nocturna, la nieta del conde Drácula, pasando por sus hijos (hijo e hija de Drácula), sus novias y hasta la particular historia de Blacula, donde la encarnación del conde va por cuenta de un príncipe africano.

Sin decir que las anteriores adaptaciones e interpretaciones son malas, es de la mano de Francis Ford Coppola cuando el conde se convierte en una verdadera leyenda del cine (Drácula de Bram Stoker, 1992)

Todos los personajes que aparecen en esta cinta concuerdan con los descritos por Stoker a excepción de Mina, a quien se le otorga el importante detalle de ser la reencarnación del amor perdido del Conde Drácula. Coppola obvió lo que hasta el momento había sido la iconografía del mito, ataviado con smoking y capa de ir a la opera sustituyéndolo por un sofisticado aspecto que varía en las distintas fases del film.

En cuanto  su elenco  los papeles protagonistas fueron adjudicados a Gary Oldman como Drácula, Wynona como Mina y, Anthony Hopkins como Van Helsing.               

Wes Craven, uno de los artífices de la nueva ola de terror que nos invade  puso en marcha Drácula 2001, pero sólo como productor de la cinta. El film está dirigido por Patrick Lussier.

Podríamos decir que existen innumerables versiones de la historia de el Conde Drácula, unas mejores que otras logicamante, pero  la que para mí hasta ahora ha sido una de las mejores interpretaciones, tiene que ver con la película Van Helsing de Stephen Sommers (2004) donde vemos un sofisticado y muy cruel vampiro que rompe los singulares paradigmas hasta entonces conocidos. Ya no es un conde que enamora a una bella dama, que muere por la estaca y que repudia el ajo, mas allá, es la esencia primera de Vlad Dracul vista desde el séptimo arte, es así un arrogante y malvado caballero que tiene como “leit motive” una leve e irónica sonrisa en su rostro. Sabe lo que quiere y es cociente del poder que posee. Domina, atemoriza y encanta.

05

Hay un extraño aroma en el aire, huele a tención…

En los Cárpatos el silencio es callado con un grito desgarrador, el suelo manchado de sangre joven y el árbol herido en su corteza por las manos de una que pide auxilio. Pasivo es el vals de los muertos. Fuerzas diezmadas, respiración entre cortada, frio en los huesos, zoom out, Cárpatos de nuevo en silencio… el vampiro tiene hambre…

                                                                                                   -fade out-

 

Daniel Esteban Bustamante

MAD FOX crew

09

Advertisements